Alerta crediticia: El peligro del gastar de más y pagar de menos

Millas Medina es una de esas personas que aprovechan la comodidad del plástico, usando una tarjeta de débito y una tarjeta de cheques para la mayoría de sus compras. “Es más fácil y seguro que llevar dinero en efectivo todo el tiempo”, dice Medina de 17 años, que en el otoño comenzará su último año de secundaria en la escuela Gonzaga de Washington D.C.

A diferencia de las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las de cheques obligan a los usuarios a limitar sus gastos a lo que tienen en sus cuentas bancarias, lo que puede ser algo bueno.Medina, por ejemplo, ha tenido que aprender sobre la elaboración de un presupuesto o a hacer una lista de gastos en alimentos y combustible, que no suelen variar mucho de semana a semana, y a comparar sus gastos con dinero que entra cada semana de algún trabajo u otra fuente de ingreso, para ver cuánto dinero le quedará.

“Entiendo bastante sobre flujo de efectivo”, dice Millas, refiriéndose a equilibrar el dinero que gasta con el dinero que entra. “Este verano estoy trabajando en Rebounderz, un trampolín estadio, y acabo de recibir mi primer cheque.He establecido un presupuesto, así es que si veo algo que quiero comprar, lo verifico con mi presupuesto, para ver si me lo puedo permitir ahora, o si tengo que esperar y ahorrar un poco más”.

Buen crédito, mal crédito

Por lo general, “con una tarjeta de débito es difícil meterse en problemas, pero tampoco se construye un historial de crédito”, como sí pasa con una tarjeta de crédito, dice Karen Chan, una ex educadora de economía del consumidor en el área de Extensión de la Universidad de Illinois, que ahora tiene su propio negocio, Karen Chan Financial Education and Consulting.

Cuando una persona utiliza crédito, como al hacer una compra con una tarjeta de crédito o al pagar una factura, el prestamista envía la información de su historial de pago y sus saldos a una agencia de información crediticia. Las tres principales agencias de informes crediticios son Equifax, Experian y TransUnion. La información suministrada por los prestamistas comprende el historial de crédito de una persona y está incluido en un informe crediticio individual. Un buen historial de crédito puede abrir muchas puertas, ya que las compañías de seguros, los oficiales de préstamo, los potenciales empleadores y otros consideran las puntuaciones crediticias al momento de tomar decisiones.

Pero las tarjetas de crédito también pueden tener un gran inconveniente. Son una forma de crédito renovable, o una forma de endeudarse fácilmente, ya que te dejan gastar mucho más de lo que tienes en el banco. Gastar de más de esa forma puede ponerte a ti y a los garantes (como tus padres) en una situación difícil, debido a los altos intereses, y podría arruinar tu calificación crediticia si no puedes saldar el préstamo.

Ellie Wroble, de 17 años, es muy cuidadosa al utilizar su tarjeta de crédito. “Obtuve mi tarjeta en el Young Americans Bank (Banco para Jóvenes Norteamericanos), y la he tenido durante cuatro años”, dice Wroble, refiriéndose al banco con base en Denver, que presta servicios a jóvenes menores de 21 años. Este otoño, Wroble será una estudiante de último año en la escuela East High School en Denver.

“Antes de obtener la tarjeta, hablé sobre todos los aspectos con mis padres, y luego, cuando fui al banco Young Americans, se aseguraron de que no tuviera ninguna pregunta pendiente, y me explicaron de forma detallada todo sobre la tarjeta de crédito y cómo funcionaba”, dice Wroble. “La tarjeta de crédito es mía, y todo lo que gasto lo pago con el dinero que gano con mi trabajo de [niñera], cuidadora temporal de casas o en [algún otro trabajo]“.

“El Young Americans Bank les da a los solicitantes aprobados tarjetas con $100, no tarjetas con límite de miles de dólares”, dice el consejero delegado Rich Martínez, refiriéndose al monto máximo que los titulares de tarjetas pueden gastar. Esto sirve para proporcionar un espacio educativo que permita una cierta flexibilidad para explorar el beneficio del uso del crédito, sin permitirles a los jóvenes que se desborden al gastar”.

Aún así, Wroble dice que controlar sus gastos “ha sido, sin duda el aspecto más difícil de tener una tarjeta de crédito”. Wroble tiene un límite de gato de $200 por mes , y usa una aplicación telefónica llamada Mint.com que le envía actualizaciones en tiempo real sobre el saldo de su cuenta. “Es fantástico tener la oportunidad de hacer un seguimiento de cuánto estoy gastando en alimentos, combustible y otros gastos esporádicos”, dice Wroble.

Ella paga el saldo de su tarjeta de crédito en su totalidad todos los meses, aunque la compañía de la tarjeta de crédito no le obliga a hacerlo. Un gran peligro con las tarjetas de crédito tradicionales es la forma en que dejan que los titulares realicen pagos mínimos todos los meses, a veces tan sólo del 2% o 3% del total de la tarjeta, dice Laura Levine, consejero delegado de Jump$tart Coalition for Personal Financial Literacy, una organización nacional que ofrece educación financiera y otros servicios.

Dichos pagos pequeños no tienen un gran impacto en el saldo deudor. Por el contrario, el saldo se “traslada” al mes próximo, acumulando intereses altos que pueden incrementar de forma considerable la deuda en comparación con el monto original. Muchos adultos jóvenes no tienen la intención de abusar de las tarjetas de crédito, “pero el saldo mínimo es muy tentador”, señala Levine. Así que, si tu tarjeta tiene un límite de por ejemplo $ 3.000, estarías habilitado para pagar sólo $ 60 al mes. Suena muy bien, hasta que te das cuenta de que gran parte de tu pago mensual salda sólo los intereses (en la actualidad cerca de un 13,8 %, según bankrate.com) de la deuda, en lugar de la deuda principal o la deuda inicial. De hecho, pagando el mínimo de $ 60 por mes, te tomará unos 17 años pagar un saldo de $ 3.000. Y durante ese tiempo, acabarías pagando $ 3.200 solo en concepto de cargos por intereses, además de los $ 3.000 básicos la deuda.

Estudiantes que faltan a clase

Las personas del grupo de edad que va de 21 a 29 años representan el segmento que más rápido crece en declaraciones por quiebra, según Nick Jacobs, administrador del programa Credit Abuse Resistance Education (Edicación para evitar el abuso del crédito) del American Bankruptcy Institute. “Las declaraciones de quiebra en ese grupo de edad se han incrementado en un 90% desde el período 2005-2006″, dice. “Aunque no podemos decir que la causa son las deudas por tarjeta de crédito, la evidencia indica que estas son una buena parte del motivo”.

El hecho de que haya estudiantes que faltan a clase porque tienen que ganar dinero para pagar su tarjeta de crédito sugiere que las tarjetas de crédito son un problema para los estudiantes universitarios, añade Chan, de Karen Chan Financial Education and Consulting. “Se suponía que la Ley de Transacciones Crediticias Equitativas y Exactas de 2003 (en inglés, Fair and Accurate Credit Transactions Act, también conocida como FACT Act) debería asegurar que las compañías de tarjetas de crédito limiten las solicitudes de los adolescentes, y asegurar que los adolescentes que reciban una tarjeta tengan ellos mismos los ingresos para justificar la aprobación de su solicitud o un cosolicitante como garante”, señala. “Pero un estudio, cuya publicación está prevista para este otoño, indica que esto no ha ocurrido. Muchas universidades tienen ahora programas de educadores, tales como el Financial Wellness Center (Centro de bienestar financiero) de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde un grupo de estudiantes son capacitados para proporcionar educación financiera a sus compañeros sobre temas como el endeudamiento y las tarjetas de crédito”.

Chan dice que si tienes una tarjeta de crédito, es una buena idea estimar por adelantado cómo realizarás los pagos a tiempo. Además, pagar el saldo completo todos los meses “es una gran manera de construir un historial de crédito sin pagar intereses por el privilegio”, señala.

 

Preguntas

¿Qué diferencia hay entre las tarjetas de débito y las tarjetas de crédito?

¿Cuál es el pago mínimo del saldo de una tarjeta de crédito y cómo puede este ser peligroso?

¿Crees que es una buena idea que los adolescentes tengan una tarjeta de crédito? ¿Te gustaría que haya más programas tales como el Young Americans Bank? ¿Por qué?

 

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“La tarjeta de crédito es mía, y todo lo que gasto lo pago con dinero que yo gano.”
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