La revolución del rojo terciopelo: El furor de los ‘cupcakes’ desde adentro

A Lauren Ball, los cupcakes (pequeñas tortas, también conocidas como magdalenas o panquecitos) le traen recuerdos de la panadería o las fiestas de cumpleaños a las que asistía en su infancia, donde abundaban las delicias glaseadas que eran lo suficientemente grandes para saciar a los más golosos, pero demasiado pequeñas para ser compartidas.

Sin embargo, esta joven de 17 años de edad, oriunda de Escondido, California, también sabe que los cupcakes suponen mucho trabajo. Hace un año, Ball y su amigo Sawyer Epp, también de 17 años, comenzaron su propio negocio de horneado y venta de cupcakes por encargo o a través de los mercados agrícolas de la zona. Para producir grandes cantidades de tortas de terciopelo rojo se necesitan mucha cantidad de chocolate y vainilla, así como tiempo y trabajo. Por eso, Ball le aconseja a todos los que aspiren a ser panaderos que “tomen en cuenta la dedicación que dicha producción les demandará y la dupliquen, o tripliquen”.

En sus inicios necesitaban siete horas para hacer 100 cupcakes. Con experiencia y tras descubrir algunos trucos para ahorrar tiempo (como medir los ingredientes en casa antes de ir al local que han alquilado para efectuar el horneado), estos jóvenes lograron producir 300 ó 400 de estas pequeñas tortas en cuatro horas. Ball y Epp tuvieron que conseguir los permisos y las licencias necesarias para vender sus productos en esa zona. Experimentaron con diferentes marcas de cacao y vainilla para determinar qué marcas hacían que los cupcakes tuvieran el mejor sabor. “Esa es la forma de alcanzar el éxito”, dice Ball. “Todo aquello que valga la pena nunca será una tarea fácil”.

Colores, competencia y una causa

En la actualidad, los cupcakes ocupan un lugar privilegiado en todas las panaderías del país, y “City Cupcakes” de Ball y Epp es tan solo uno de los tantos negocios que incrementan el auge de los mismos. La comercialización de cupcakes abarca toda una variedad de comercios que ofrecen delicias en clásicos sabores como chocolate y vainilla hasta aquellos que venden sus variantes más exóticas: margarita y batata (ambos sabores han estado en el menú de SAS Cupcakes, comercio ubicado en Delaware y Carolina del Norte). Los panaderos están vendiendo sus cupcakes vía blogs, Facebook y Twitter, además de en puestos ambulantes.

Algunos emprendedores están asociando los cupcakes con una causa. En City Girl Cupcake en Providence, Rhode Island, toda ganancia que no vuelve a ser invertida en el negocio se dona a centros de caridad locales y nacionales. Los cupcakes sobrantes -todos orgánicos, sin nueces y horneados con ingredientes provenientes de la zona- se donan al Ronald McDonald House local. Las fundadoras, Catherine Corrente e Isabella Veader, de 16 y 15 años de edad, respectivamente, asisten a una escuela donde se enfatiza el concepto de servir a la comunidad “y ambas queríamos trasladarlo a lo que hacíamos”, dice Corrente. “Nos sentimos tan afortunadas que queríamos devolverle a la sociedad parte de lo que nos ha brindado”.

En Teaneck, Nueva Jersey, toda la ganancia obtenida por la venta de galletas y cupcakes en Zoe’s Cupcake Cafe va a Zoe’s Place, una organización sin fines de lucro que ofrece diferentes servicios y asistencia a adolescentes que son madres o están embarazadas. Los clientes de Zoe’s Place también trabajan en el café, ayudando en la caja o al chef pastelero con el horneado. “Creo que lo que más atrae es el colorido: toda esa variedad de glaseados, las granas o chispas de colores y diferentes tipos de decoraciones”, afirma Christian Mims, de 17 años, quien trabaja en Zoe’s. “Con sólo probar uno, ya quieres volver”.

Los cupcakes son incluso los protagonistas de su propio espectáculo en the Food Network. Para ganar Guerras de Cupcakes, los panaderos participan en una carrera contra el tiempo a fin de obtener los puntajes más altos por parte de un panel de jurados que evalúa el sabor, el estilo y la presentación. “Prefiero un postre antes que cenar”, dice Jasmine Frank, quien compitió para convertirse en proveedora de un evento de moda retro en un episodio emitido el año pasado. Esta joven de 19 años, residente de Woodland Hills, California, hornea pasteles, cupcakes, galletas y pasteles de queso que se pueden comprar vía Internet, su negocio es Jazzy Cakes. “Cuando me empecé a interesar por las escuelas de artes culinarias, pensaban que estaba loca. Mi promedio en la escuela secundaria fue excelente, por eso me preguntaban: ‘¿Por qué no aprovechas la oportunidad de obtener una beca para la universidad?’, pero tenían el presentimiento de que esto era lo mío”.

Hecho con amor y buen olfato…para los negocios

Muchos aficionados a la cocina atribuyen el auge de los cupcakes a un episodio de Sex and the City que data del año 2000, en el cual Carrie y compañía hacían largas filas frente a la famosa pastelería Magnolia Bakery en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, desde entonces, estas delicias se han convertido en algo más que una moda pasajera, dice Rick Bittner, el director general de Retail Bakers of America en McLean, Virginia. Cuando Bittner era el dueño de una panadería hace 15 años, él vendía muchas tortas tradicionales pero muy pocos cupcakes. Sin embargo, el interés de los consumidores se ha dirigido hacia este tipo de delicias más pequeñas y económicas que pueden consumirse en cualquier momento. “Los cupcakes son una tendencia, pero algunas de estas tendencias con el tiempo terminan siendo de primera necesidad”, afirma Bittner.

Surgen tantos negocios de cupcakes en las grandes urbes y en las pequeñas ciudades que aquellos que aspiren a ser emprendedores deben analizar detenidamente cuáles son los mercados potenciales, confiar en mentores que los asesoren en lo que respecta al negocio y horneado, así como ser creativos en los asuntos de marketing y publicidad. Estas son las sugerencias de Bittner, quien afirma: “Los que alcanzan el éxito son aquellos que crean algo más que un producto para exhibir en una vitrina; ir a los comercios de estos emprendedores es toda una experiencia”.

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“Creo que a todos lo que mas le atrae es el colorido: toda esa variedad de glaseados, las granas o chispas de colores y diferentes tipos de decoraciones.”
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